jueves, 5 de marzo de 2009

Estelares

No soy el tipo que parezco ser/ no soy el tipo que tú crees ver/ sé que no es fácil para mí ser yo.
No hay una sola razón para sufrir/ las cosas siguen su curso como el Rhin,/ el río no tiene fin/ sigue su vida en el mar.
Manuel Moretti

viernes, 20 de febrero de 2009

Mil

Pago mil por la libertad de aquellos que han perdido la culpa / Ya sus ojos me verán volver / No tengo más razón para sufrir / cada cosa en su lugar / cada cuento es un puñado de sorpresas / Y pese al esfuerzo sigo viendo la muerte en cada esquina / la forma en que ellos se vuelven invisibles / necesito mis pastillas / no quiero llorar ni reír/ deseo irme con vos.

martes, 10 de febrero de 2009

Una tarde

Una tarde, dónde se pueda escuchar a Marisa Monte, con un cigarro y esa lluvia que acompañe; sin dudas no puede ser una tarde cualquiera. Se debe tomar con calma no vaya a ser cosa que a uno se le salga la chaveta y piense que el ocio es malo y no lo disfrute. Primero el cigarro, comprobar que lo tiene. Buscar el lugar más cercano a la ventana, sacar al gato de su sillón y tratar de alegrarse por la lluvia y su sonido. Aspirar el ozono que se encuentra a su alcance es recomendable. Buscar el disco de Marisa Monte y tranquilamente encender el cigarro, sentarse, sacar nuevamente al gato de su sillón favorito y dar inicio a la maravillosa voz de Marisa con un toque al control remoto. Entrecierre sus ojos, escuche, fume y recuerde, por ejemplo, donde vivió en su infancia, o piense en algúna amiga que hace años no sabe de ella. Bajo ningún concepto vuelva a la realidad antes de que termine el disco, el cigarro o ambos a la vez. Luego se para toma al gato relajadamente y lo tira por la ventana.

jueves, 5 de febrero de 2009

A esta hora en que tu cerebro empieza a cabecear y se hierve con la última telenovela... Atropella un libro, matá la bestia y el espanto, regalate otra vida y goza.

Germán Hess 2009

Vuelvo a vivir (Illapu 1993)

Vuelvo a casa, vuelvo compañera
Vuelvo mar, montaña, vuelvo puerto
Vuelvo sur, saludo mi desierto
Vuelvo a renacer amado pueblo
Vuelvo , amor vuelvo
A saciar mi sed de ti
Vuelvo, vida vuelvo
A vivir en ti país
Traigo en mi equipaje del destierro
Amistad fraterna de otros suelos
Atrás dejo penas y desvelos
Vuelvo por vivir de nuevo entero
Vuelvo, amor vuelvo...
Olvidar por júbilo no quiero
El amor de miles que estuvieron
Pido claridad por los misterios
Olvidar es triste desconsuelo
Vuelvo, amor vuelvo...
Bajo el rostro nuevo de cemento
Vive el mismo pueblo de hace tiempo
Esperando siguen los hambrientos
Más justicia, menos monumentos
Vuelvo, amor vuelvo...

Tal como sos

Tus manos se han hecho todo lo que necesito/
La fatiga que se calma al roce/ el peregrinar de tus dedos/
El espiar su vuelo.

Tu mirada que acerca y predispone/
Los besos ordenados alfabéticamente en mis labios/
Los abrazos en la casualidad de las madrugadas.

Viajes que no se han dado y nos juntan/
La esperanza de lo que puede suceder/
El encuentro luego de años y la calidez de tu nombre.

Germán Hess 2009

miércoles, 4 de febrero de 2009

Extracto del libro "Una Temporada con Lacan"


"Lacan de pie ante el marco de la puerta. El ceremonial de los billetes deslizados en su mano en el límite exacto en que cada paciente, ni por exceso ni por defecto, sopesado por él, pudiera sentir la obligación y, por esa vía, volver a la realidad. A juzgar por el nudo que estrechaba mi garganta cuando le anunciaba que no tenía con qué abonar la sesión, era mi caso. Supongo que, desde el inicio del análisis, ajustaba sus tarifas según la impresión que daba el cliente, según la angustia o su probable status social. Algunos francos para tortura de los más insolventes, fortunas para la seguridad ostensible de los otros: era necesario que la suma requerida, sin importar cuál fuera el caudal de recursos de su práctica profesional, interfiriera con el umbral más allá del cual, dejando de ser desdeñable, molestara, privara. Recién a ese costo liberaba el terreno y liberaba del yugo de la gratitud. Se volvía a empezar de cero: nadie debía a nadie. Obligaciones. Él sabía que yo me levantaba tarde.-Hasta mañana, a las seis.-De acuerdo.-Seis de la mañana...-Oiga...Me estrechaba la mano. Al día siguiente, salía de casa sin haber pegado ojo. Repetía el experimento hasta tener la seguridad de que yo me había habituado a sus exigencias.(...)" Autor: Pierre Rey

Germán Hess - 2009